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6 jun 2011

Soy un esclavo, dejaré de serlo...

Empecé a fumar, más o menos con 14 años, en esa época en la que eres un "machito" por hacerlo, todo un tipo duro, cual James Bond de la vida.

Crees que hacerlo que da otra imagen, que eres más varonil, más atractivo, más enigmático, más independiente, más bohemio... y realmente te lo crees hasta lo más profundo de tu ser.

Vaya chorrada... pero ya estás atrapádo, ya no hay vuelta atrás.

Lo he dejado 2 veces en mi vida. La primera vez duró sobre un año y me confié. Me confié pensando que no había sido tan duro el dejarlo, que podría hacerlo cuando quisiera...vaya gilipollas!

La segunda vez duró 2 años y puedo decirle a todos los fumadores, que realmente ya no me acordaba del tabaco, que lo llevaba genial, que es absurdo que haya vuelto, porque ya lo tenía superado.

Me gusta fumar, ese es el problema. No he llegado a pensar que no me gusta, o las cosas malas que aporta a mi vida el tabaco. Me cuesta mucho, porque me gusta. Por eso recaí esa segunda vez.

Lo que peor llevaba de ser ex-fumador eran... las copas. Tomarse una copa sin unas caladas... qué dificil. Por eso, muy de vez en cuando, comencé a fumarme puritos, algo que no me provocaba adicción y sin embargo, calmaba ese deseo. La mezcla ideal.

Así pasaron meses y meses, sin ningún tipo de problema, solo fumándome algún purito en algún momento ocasional.

Mi vida se complicó por aquel entonces, se complicó mucho. Fué una muy mala etapa y estúpido de mi, quise buscar alivio en esos puritos, pensando que me harían sentir mejor.

La mala etapa continuó y llegado un momento, mi adicción al tabaco también. Recuerdo perfectamente la noche en la que dije "a tomar por culo..." y me compré 2 años después, una cajetilla de tabaco.

Han pasado 3 años desde aquel momento....

Yo sabía que algún día lo dejaría otra vez, pero necesito estabilidad, tranquilidad, estar centrado sólo en eso... si no, se hace muy cuesta arriba. Por eso en estos tres años no he podido... pero ha llegado el momento.

El viernes por la noche me fumé mi último cigarro, esta vez es la buena. La tercera y vencida.....

Lo estoy pasando mal, evidentemente, pero voy por el tercer día. Lo peor son las 2 primeras semanas, en las que tu cuerpo se amotina contra tí y te hace sufrir. Después es todo más llevadero, hasta que pasado el tiempo, te sientes libre.

Se puede, yo sé que se puede. Lo he logrado en otras 2 ocasiones. Esta vez estoy sobre aviso, ojo con confiarse!

Hoy soy menos esclavo que hace tres días, dentro de un tiempo, seré libre....

20 ene 2011

El egoísmo (I)

El egoísmo (I)
Esta entrada es la primera parte de lo que voy a llamar “crítica social”, porque hay cosas que me provocan asco y una es el punto al que llega el egoísmo humano.

Todos somos egoístas, en mayor o menor medida. Todos buscamos ser felices y en cierto modo ese es el motor de nuestra vida.

Unos lo consiguen siendo amados, adquiriendo muchas cosas, teniendo más que los demás. Otros justo lo contrario, son más felices cuanto más aman, más dan o más piensan en los demás antes que en si mismos.

Desde mi punto de vista, el fin es el mismo, ser feliz y, cada uno, lo es a su manera.

Yo hablo de otro egoísmo, el que significa pensar en mis “necesidades” antes que en las de los demás, el que no entiende que “la libertad de uno acaba justo donde empieza la de los demás”, ese que lleva a no pensar en los demás, sólo en uno mismo.

Soy fumador, desde hace mucho tiempo, aunque he estado unos años alejado de este vicio. Soy fumador, pero entiendo a aquellos que no lo son. Soy fumador y estoy de acuerdo con la nueva ley.

Si los fumadores fuésemos más respetuosos, más educados, diésemos comprensión con la misma facilidad que la reclamamos, no se hubiese llegado a este punto. A nuestra mala educación, en general, se debe que haya que regular estos temas. Yo estoy de acuerdo… aunque lo sufra.

De todos modos, la entrada no es sobre la ley anti-tabaco, no. Mi entrada es sobre el egoísmo.

No hay mayor imagen para evocar el egoísmo del que hablo, que la que pude ver hace un par de días al llegar a casa, mientras pasaba por delante de la cafetería que tengo al lado.

En esa cafetería, como en la mayoría, últimamente, han puesto un par de mesas en la terraza, para aquellos que quieran fumar. Sólo una, de las dos mesas estaba ocupada.

Eran las 8 de la tarde, habría 5 grados aproximadamente y allí estaba una madre con su niño pequeño, de unos 4 años, embutido en un abrigo, con una bufanda y un gorro, helándose de frío, mientras ella apuraba su cigarro, calmando sus ansias y en paz con el mundo, viviendo su momento de gloria.

¿Hasta tal punto llega el egoísmo humano?, ¿Se puede ser más ruin?, Si la respuesta es que sí, y no hace falta respuesta visto el ejemplo, cada día me avergüenzo más de la condición humana.

Aguántate las ganas, haz lo que quieras, pero al menos piensa en tu niño antes que en ti misma, mala madre.

Hay un viejo refrán que dice: “Dios le da pan, a quien no tiene dientes…”

Continuará….