26 mar. 2010

Losing my religion



Vivo momentos zozobrantes a nivel profesional, momentos en los que esto luchando contra la desmotivación, contra la fala de identificación por decisiones que no comparto y porque me encuentro en un lugar en dónde no parece aprenderse de los errores y eso es algo que choca con mi forma de ser.

Existe una calma tensa en el entorno, un aroma de decepción que está muy extendido entre todos los que formamos parte del proyecto y la verdad es que es una pena, ya que hay un gran equipo, con el que poder afrontar muchas cosas...pero ahora mismo parece costar más que nunca.

Mi vida laboral siempre ha sido muy importante para mi, siendo uno de los pilares fundamentales de mi vida. Siempre he tenido clara mi forma de trabajar, las cosas que quiero, las cosas que me gusta hacer, el modo de tratar a la gente y en estos días raros, siento que he perdido parte de mi fe, parece que ciertas cosas ya no importan...mal camino, sin duda.

Suele resultar muy dificil luchar contra las sensaciones, que son como un virus que se mete en tu cerebro y que poco o nada puedes hacer por que desaparezca; pero también sé que suelen ser cosas pasajeras, que son en muchas ocasiones cambios temporales, preocupaciones que con el paso del tiempo van desapareciendo.

Espero que los vientos cambien de rumbo y lleven esta tormenta primaveral hacia un lugar lejano, pero ahora mismo, estoy perdiendo mi fe.

18 mar. 2010

Sembrar y recoger

A pesar de lo que pueda parecer que significa el título de la entrada, este post está dedicado a todos aquellos que siguen sus principios, que siguen una linea clara y homogénea a lo largo del tiempo y que, a pesar de las dificultades que surgen por el camino, no cambian, sino que son más tenaces si cabe.

Pero en particular está dedicado a ti, por haber logrado por fin que ese camino, esa etapa, se haya completado; por luchar contra tantos y tantos fantasmas y escalar tantas veces la misma montaña; al final, sembrar tanto sirve para recoger cuando llega el momento y a ti, por fin te ha llegado.

Tal y como te dije, me guardo para mi parte de ese éxito ya que sé que una pequeña porción, un pequeño grano de arena, lo puse yo... yo siempre confié en ti, y ahora que se demuestra lo acertado que estaba con esa confianza... sólo puedo decir que ya estaba orgulloso de ti antes de llegar a esta estación.

Siempre te dije que lo importante es el camino, no la meta; la meta llega tarde o temprano y en ese camino que tu has sufrido como nadie, has sembrado lo que ahora recoges.

Siempre confié en ti y hace mucho tiempo que estoy orgulloso de ti, porque no soy resultadista, porque valoro otras cosas y porque te lo has ganado, siempre ha sido así.

Llegan ahora tiempos de cambios, tiempos de idas y venidas, tiempos de sensaciones nuevas... ni todo será maravilloso, ni todo lo anterior una mierda; son cambios y en este caso, cambios positivos, ya que cambiarás de ciudad, cambiarás de rutinas, de actividades... pero hay una cosa que tengo clara y es que seguirás siendo la misma y ese, justo ese, es el mayor de los éxitos que conseguirás en tu vida.

Como siempre, te deseo lo mejor, porque te lo mereces, porque te lo has ganado, porque lo has sufrido... cerremos esta etapa que ahora finaliza y empieza con la mejor de tus sonrisas la nueva vida que se abre ante ti.

Mi más sentida y emocionada enhorabuena!!!! Disfrútalo.

5 mar. 2010

Mudanzas

Hace un mes me mudé y desde entonces ronda esta entrada por mi cabeza.

Una mudanza puede significar muchas cosas, la principal y evidente es un cambio de domicilio, pero en ciertas ocasiones también un cambio de vida, de rutinas, bien sea un cambio obligado o un cambio voluntario. A veces uno cambia para romper con el pasado y otras cambia por evolucionar y mejorar lo que ya tiene. Todo cambio tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas.

La verdad es que soy un poco Willy Fogg, ya que me he mudado mil veces ya, en varios casos a otra provincia (menudo coñazo) y en otras ocasiones, como la actual, a un sitio cercano.

Esta última mudanza ha sido más sencilla, ya que no suponía un trastorno personal demasiado grande, más allá del empaquetar y trasladar, pero no por ello me ha dejado indiferente.

El caso es que en una mudanza siempre aparecen retales del pasado de cada uno, en dónde menos te lo esperas y acabas pensando más de lo que es aconsejable, acaba convirtiéndose en un momento de análisis, de reflexión y de eso, uno nunca sale indemne.

Es inevitable que te encuentres con alguna foto, algún libro, algún cd, incluso alguna prenda que evoca tiempos pasados, buenos o no tan buenos, pero que por instante te trasladan en el tiempo y provocan una sonrisa y o una mueca de tristeza en tu rostro.

En esta ocasión ha sido alguna foto, incluso alguna carta, una entrada del cine, la que me ha hecho volver la mirada atrás en el tiempo y uno, que es un nostálgico... pues ya se sabe, acabé un poquillo de bajón... hasta el día siguiente, claro, porque como me encanta mi nuevo piso, pues ahora estoy tan feliz.

Tomándolo por el lado positivo, cambiar de rutinas por vivir en otro sitio distinto, también supone una nueva oportunidad para poder resetear el disco duro y plantearse nuevas cosas, así que, que llegue pronto la primavera, los días más largos, el calorcillo del atardecer y que salga el sol.