30 dic. 2010

Sueños

Hay gente que no recuerda sus sueños, yo a veces sí. Esta noche he soñado, mucho, intensamente.

Lo que a mí me ocurre sí que tengo la certeza de que le ocurra a los demás y es que los sueños son capaces de afectar a mi estado de ánimo, cuando son intensos, cuando son tan nítidos que los vives como si fuesen realidad.

He soñado que se moría un familiar cercano y esa mañana me levantaba fatal, con mucha angustia. He soñado que tenía un accidente y me he levantado conmocionado y asustado. He soñado que me enamoraba de una persona y esa mañana, me levantaba pensando en ella de otra forma. He tenido sueños X y me he levantado excitado… y así con muchas cosas.

Es cierto que a media mañana, esas sensaciones se van olvidando, se van difuminando y lo que en un principio me alteraba, poco a poco desaparece por completo, incluso llegando a olvidarlo.

Esta noche he soñado con él, con ese amigo que durante muchos años camina a tu lado, ese amigo que por algún motivo desconocido, se va alejando, pero muy poco a poco. Es tan sutil ese alejamiento que no lo percibes de inmediato, pero llega un día que duele y eres consciente de que lleva doliendo más tiempo del que te imaginabas.

Hace un año que se acabó nuestra relación, un año y unas semanas. Hoy he soñado con él y me he levantado con una sensación extraña.

Se acabó, por muchas cosas, por muchos desencuentros, por muchas sensaciones, por muchos malos gestos, porque se desgastó nuestra relación. Hace un año dije basta. Al principio fue duro, me dolió, pero aguanté. Con el paso del tiempo, a pesar de recordar toda esa vida con tristeza y nostalgia, me di cuenta de que estaría mejor así y lo sigo pensando. No había solución posible, ni tampoco voluntad por solucionarlo.

Hoy soñé que estaba tomando algo en una terraza y de repente le veía al lado, hablando por teléfono, le habían dado una gran noticia y estaba eufórico, tanto que se podía oír perfectamente lo que decía.

Mis sensaciones eran contradictorias, por una parte me sentía incómodo de estar allí. Otra parte de mí, viendo su alegría, quería levantarse y felicitarlo. Finalmente fue lo que hice. El caso es que fue bonito, nos miramos, nos alegramos, nos sentimos cercanos como si el tiempo no hubiese pasado, como si nos echásemos de menos.

Soñar algo así, es una putada. Sueñas con la persona que era, aquella que fuiste perdiendo con el paso del tiempo, aquella a la que echabas de menos. No sueñas con la persona que “rompiste” hace un año, que ya no era así. Pero… soñar esto, hace que te levantes desconcertado, porque falta algo en tu vida y ese algo….solo está en tus sueños.

24 dic. 2010

All I want for Christmas is you

Cuando eres un niño, y más un niño entre los 80 y 90, vives condicionado por lo que te bombardean en la tele y, en esa época, lo que nos metían por los ojos eran las películas americanas navideñas, en las que la familia se reúne por Navidad, todo es felicidad, paz y amor.

Uno, que es pequeño y muy influenciable, se traga todo eso y se crea un mundo de fantasía, en el que Santa Claus baja por una chimenea, los deseos se cumplen, la gente se quiere más que nunca, nieva en la calle, etc, etc.

Con tanto espíritu navideño enlatado, la época se convierte en mágica y estás deseando que lleguen estas fechas, para que todos esos momentos que tanto deseas, se cumplan y todo sea maravilloso.

Con el paso de los años, cuando uno se va haciendo poco a poco mayor, piensas en esa época como el momento ideal para salir de fiesta y disfrutar con los amigos, el espíritu navideño se va difuminando, va transformándose en un espíritu fiestero.

Sigues haciéndote mayor y ya no sientes muchas de las cosas que sentías, incluso sientes otras nuevas, no tan bonitas, sino más tristes, más nostálgicas. Echas en falta a gente que ya no está, recuerdas años pasados con sonrisa triste y añoras aquella época en la que eras niño y todo tenía mucha más magia.

Pese a todo, cada año se renuevan ilusiones, una pequeña parte de ese espíritu regresa a ti, aunque sólo sea por unos momentos y te sientes de nuevo como un niño. Cada vez dura menos, pero es bonito sentir eso de "huele a navidad". Es bonito pensar en comidas familiares idílicas, en gente que llega a última hora para poder estar con los suyos, en las luces del árbol, de la calle.

Es hora de alimentar esos resquicios que quedan de aquel niño, a base de obsevar la ilusión en los ojos de las nuevas generaciones. Los niños son los que mantienen vivos los sueños y nosotros, a través de ellos, no dejamos nunca de ser niños.

Espero que todos disfrutemos de la mejor manera posible estos días, que parecen ser tan propicios para reencuentros, para reconciliaciones, para nuevos propósitos y reactivación de propósitos pasados. Ojalá todos tengamos al menos un momento de felicidad estos días, os lo deseo de corazón.

Felices Fiestas!!!

20 dic. 2010

Joyas callejeras

Siempre me ha gustado la música, siempre me ha gustado la expresión de sentimientos a través de una canción, de una letra, de una carta de amor o simplemente de una melodía. Me gusta dejarme atrapar por los sonidos que me rodean cuando estoy en un lugar mágico y hace bien poco he podido disfrutar de uno de esos momentos que guardas en un rinconcito de ti y no olvidas jamás.

Mientras pienso qué escribir sobre Roma, os dejo esta pequeña joya que me encontré un soleado domingo de noviembre, caminando por las calles de la ciudad eterna. Mientras todavía resonaban en mis oídos los ecos de la Fontana di Trevi, aún maravillado por su increíble majestuosidad, justo al llegar a la Piazza della Rotonda, en dónde se muestra imponente el Panteón de Agripa, ahí, como si nada, como si no importasen las miles de personas que pasaban por delante, estaba este chico, tocando para nadie, o para todos a la vez.

Yo fui el único que se paró a verlo, a escucharlo, a grabarlo, porque esa voz tan dulce me cautivó desde el primer segundo. Cada vez que veo el vídeo, me gusta más, pero ahora no tengo la suerte de estar en ese lugar tan mágico. Ahora estoy delante de mi ordenador y sólamente mis recuerdos y mis sensaciones me transportan a tantos kilómetros de distancia.

Siempre he tenido el sueño de tocar la guitarra, desde niño. Hace un par de años decidí comprárme una con la intención de aprender, al fin. En un par de semanas, hará un año que comencé las clases, sólo una hora por semana, quizás no mucho. Ahora puedo decir, después de tantos meses, que ya toco esta canción, a la que espero sigan muchas más.

Siempre que suenen estos acordes de Scorpions y su Wind of change, recordaré al chico italiano, recordaré ese viaje y recordaré que un domingo de noviembre estuve cautivo por unos minutos, mientras el mundo seguía girando.

10 dic. 2010

Vivir en la ignorancia

Hay un dicho que reza “en la ignorancia está la felicidad” y en cierto modo es una verdad como un templo, lo que ocurre es que el ser humano es curioso por naturaleza, le gusta saber, le atrae lo desconocido y por eso disfruta cuando recibe información. Si esa información tiene un componente de secretismo o de confidencialidad, mejor que mejor, más interesante nos parece.

No me considero una persona cotilla. Me importan, más bien poco, los problemas domésticos, económicos, sentimentales o de alcoba de los demás, ya sean famosos, famosillos, anónimos o vecinos del piso de arriba. La mayoría de las veces me entra por un lado y me sale por otro, en algunos otros casos puedo soltar un “hay que joderse”, pero poco más.

Suelto todo este rollo porque el asunto de Wikileaks está de actualidad latente y a mí me da mucho que pensar la reacción que provoca en la gente.

Son muchos los que opinan que tanta transparencia es buena, que favorece el desarrollo de una sociedad democrática, para que los asuntos del poder no se presten a las más oscuras maquinaciones, en las que todo vale.

Por otra parte, otros muchos opinan que esas cosas es mejor no conocerlas, no saber cómo se cocinan estos asuntos, ya que eso perjudica a los “cocineros” en su labor y el fin que se persigue puede verse comprometido por las formas que se emplean en su búsqueda.

Me parece un debate muy interesante, en el que los argumentos de ambas partes tienen fundamentos sólidos para imponerse sobre la opinión contraria. Ni yo mismo tengo muy claro el bando en que posicionarme.

Para poner un ejemplo tonto, recurro a los padres (Estados), a los hijos pequeños (Ciudadanos) y los regalos de navidad (asunto peliagudo):

Los padres manejan un asunto importante para los hijos, con el mayor de los sigilos, conspirando en las fechas previas para lograr el éxito en la misión (Los regalos de reyes). Los hijos que algo sospechan, por lo que le dicen sus compañeros del cole, porque las cosas no cuadran mucho (hay que ver la de casas que visitan estos reyes magos en una sola noche!), porque ven los regalos en las grandes superficies y a padres llevándoselos en sus carritos de la compra….

Para esos niños pequeños, lograr descubrir la verdad que existe detrás de esto de los reyes magos o de Papá Noel, es un reto, les intriga y quieren descubrir qué hay más allá de las explicaciones paternas… y cuando lo logran y les pillan con las manos en la masa… es un momento de triunfo, de gran satisfacción por ser más listos que el hambre…. Pero a los 5 segundos se dan cuenta de que eran mucho más felices pensando en la magia, los magos, los renos, las barbas blancas, los calcetines en la chimenea y en esa ilusión que año tras año les hacía vivir estas fechas con emoción….y que nunca más volverá del mismo modo.

Yo descubrí que no existían los reyes magos a los 5 años…. Ojalá hubiese sido mucho más tarde…..

3 dic. 2010

Atascado

Estoy atascado, tengo ganas de escribir sobre el viajecito a Roma, pero a la vez no sé cómo hacerlo.

Ya he escrito un borrador, pero se me ha quedado muy extenso y es que no sé cómo plantearlo, si en plan descriptivo de todo lo que vi, o bien plantear las sensaciones que tuve y sin entrar en valoraciones de lugares.

Otra opción es escribir varias entradas,una por cada sitio mágico en los que tuve la suerte de estar... no lo sé.

Y mientras tanto... sigo atascado. Es como si no me saliesen ideas de las que hablar, mientras no me quite de encima la entrada del viaje.

Tampoco os comento demasiado, estoy espeso y no aporto demasiado... será el frío...

El dueño de la blogosfera va a echarme a la calle por petardo y aburrido, lo veo venir.

Feliz puente a todo el mundo.

Esta es la canción que he empezado a aprender con la guitarra esta semana y es que mi profe es muy ochentero.... igual que el alumno.