5 mar 2010

Mudanzas

Hace un mes me mudé y desde entonces ronda esta entrada por mi cabeza.

Una mudanza puede significar muchas cosas, la principal y evidente es un cambio de domicilio, pero en ciertas ocasiones también un cambio de vida, de rutinas, bien sea un cambio obligado o un cambio voluntario. A veces uno cambia para romper con el pasado y otras cambia por evolucionar y mejorar lo que ya tiene. Todo cambio tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas.

La verdad es que soy un poco Willy Fogg, ya que me he mudado mil veces ya, en varios casos a otra provincia (menudo coñazo) y en otras ocasiones, como la actual, a un sitio cercano.

Esta última mudanza ha sido más sencilla, ya que no suponía un trastorno personal demasiado grande, más allá del empaquetar y trasladar, pero no por ello me ha dejado indiferente.

El caso es que en una mudanza siempre aparecen retales del pasado de cada uno, en dónde menos te lo esperas y acabas pensando más de lo que es aconsejable, acaba convirtiéndose en un momento de análisis, de reflexión y de eso, uno nunca sale indemne.

Es inevitable que te encuentres con alguna foto, algún libro, algún cd, incluso alguna prenda que evoca tiempos pasados, buenos o no tan buenos, pero que por instante te trasladan en el tiempo y provocan una sonrisa y o una mueca de tristeza en tu rostro.

En esta ocasión ha sido alguna foto, incluso alguna carta, una entrada del cine, la que me ha hecho volver la mirada atrás en el tiempo y uno, que es un nostálgico... pues ya se sabe, acabé un poquillo de bajón... hasta el día siguiente, claro, porque como me encanta mi nuevo piso, pues ahora estoy tan feliz.

Tomándolo por el lado positivo, cambiar de rutinas por vivir en otro sitio distinto, también supone una nueva oportunidad para poder resetear el disco duro y plantearse nuevas cosas, así que, que llegue pronto la primavera, los días más largos, el calorcillo del atardecer y que salga el sol.

3 comentarios:

Perla N. dijo...

Las mudanzas para mí son un coñazo... no tengo tiempo para melancolías porque estoy muy ocupada cagándome en todo.

Yo también me he mudado bastantes veces y siempre es una oportunidad para soltar lastre, a mí me da el arrebato y tiro, tiro, tiro... menos mal que después del divorcio no he tenido que cambiar de casa, si no, estoy segura de que me habría ido sólo con una maleta.

Besos y buen finde.

Anónimo dijo...

He entrado y mira por donde me he visto muy identificada con el título de tu entrada asi es que voy a comentar algo sobre esas dichosas y agotadoras mudanzas...no cabe duda que significan cambios(de domicilio,a veces de vida,de rutinas),renovación(deshacerte de cosas),recuerdos,reencuentros(cosas que no veias desde hacía años y años y que algún día formaron parte de tu vida),cansancio,ilusión,tristeza... cambio.
Preciosa la canción que has elegido,preciosa película.
Besiños
María

Regalp dijo...

Perla, no sé qué es peor, si después de una ruptura irse a otro lugar y comenzar una nueva vida o continuar en el mismo sitio que has compartido con la persona que deja de formar parte de tu mundo...hay tantos vacíos, tantos silencios y tantos recuerdos...independientemente de cómo haya acabado el asunto. Pero sí que es cierto que es un buen momento para soltar lastre, del físico y del no tan físico. Un beso.

Ay! anónima María... por fin alguien me dice algo de una de las canciones que pongo... y en este caso, quién sino tú... preciosa canción, especial película y atmósfera mágica. Es de esas películas que envuelven un aroma especial, lleno de sutilezas, de miradas, de detalles y la banda sonora acompaña a la perfección.
Ánimo con esa mudanza! sé que es difícil y que en este caso se dejan muchas cosas atrás, pero todo lo que está por venir seguro que va a ser muy bueno, un nuevo comienzo.
Un besiño.