18 mar. 2013

No sos vos, soy yo...

El final de una relación laboral, cuando no se origina en un hecho traumático, del tipo "pillar robando a un empleado", "que la empresa no te pague", etc, se asemeja, salvando las distancias, al final de una relación.

"No sos vos, soy yo", "podemos seguir siendo amigos", "no ha pasado nada que se pueda cambiar, ha sido con el tiempo..."

Mañana, después de 8 años, me voy a la calle.

Entre la crisis, los concursos, los impagos, los ERES y la memoria frágil... yo pasaré a engrosar las listas del paro, junto con otros 22 compañeros en la misma situación.

8 años, son muchos años, muchos momentos en la vida, muchas cosas que te van pasando y muchas cosas que compartes. Una parte de ti va quedando ahí, junto con cada día de jornada laboral, junto con cada conversación telefónica, un apego con tintes de "síndrome de Estocolmo", ni contigo... ni sin ti.

Ahora sólo queda mirar hacia adelante, con nuevas energías, con ilusiones renovadas y con una cierta incertidumbre.

Soy positivo, muy positivo. Creo que hay una ventana, que se abrirá al cerrarse esta puerta. Esa ventana, mi ventana, está esperando desde hace mucho tiempo ya, por lo que quizás haya llegado el momento de asomarse a ella y lanzarse sin miedos, sin inseguridades, con aplomo y energía, luchando por conseguir una meta. Quizás en un tiempo, este "Desde mi ventana", tenga más sentido que nunca.