Tengo un hermano, que en realidad no lo es. En realidad
somos primos… aunque no lo seamos.
Nuestras abuelas eran primas, lo cual nos deja a nosotros en
un lugar lejano, dentro del parentesco, pero… somos hermanos.
Lo quiero con locura, porque es muy especial. Porque siempre
lo ha sido y porque estoy convencido de que siempre lo será.
La vida nos ha ido separando un poco con el paso del tiempo,
algo que por otra parte es normal y pasa mucho. Pero siempre nos vuelve a
acercar de vez en cuando y es como si el tiempo no hubiese pasado.
Es una persona muy especial, siempre con una sonrisa en la
boca, independientemente del estado de ánimo o las dificultades que esté
afrontando en ese momento. Ahora mismo las dificultades son a nivel laboral,
pero su sonrisa siempre permanece intacta.
Es capaz de decirte muchas cosas, sin ni siquiera pronunciar
una palabra. Es un pilar estable, que siempre está ahí para todo el mundo, que
siempre levanta la mano el primero y no puedo más que agradecer que me
considere su mejor amigo.
Nuestra vida está llena de anécdotas juntos. Hemos vivido
muchas cosas a lo largo de los años y recordarlas de vez en cuando, te hace
darte cuenta de lo especial que es esta relación, de lo mucho que nos une.
Es la única persona que sigue en mi vida desde que éramos
unos críos, que ha vivido a mi lado cada momento de mi vida. Es la primera
persona que me viene a la cabeza cuando hablo de la amistad.
Nuestros primeros amores: Recuerdo cuando tenía unos 11 o 12
años y estaba en su casa escribiendo una carta de amor a una chica que había
conocido. También lo tontorrón que se puso cuando le gustó una chica por
primera vez y las ganas que siempre tuvo de tener novia.
La primera salidas.- Nunca olvidaré la primera vez que le
dejaron salir de fiesta hasta tarde… los bailes a lo Carlton, la mirada de
ilusión en su rostro.
El fútbol.- La cantidad de fines de semana, de
entrenamientos, de partidos, victorias y derrotas. Los torneos de fútbol sala
en verano, toda la madrugada.
Los desastres amorosos.- Siempre estuvimos ahí el uno para
el otro, por más que las cosas del corazón nos diesen la espalda de vez en
cuando.
El primer coche.- Buf, lo que disfrutamos con aquel Ford
Fiesta. Debería haber una ley que obligase a conservar el primer coche, como
símbolo del paso a la madurez.
El primer trabajo, la universidad, el paso a la edad adulta,
los problemas de “mayores”… incluso el matrimonio, cuando decidió dar el paso….
Le quiero mucho, muchísimo. Hay lazos que son tan fuertes
como los de la sangre, o más…
Es mi hermano y siempre estaremos juntos, aunque nos separe
un millón de kilómetreos de distancia.
Feliz cumpleaños amigo, primo, hermano.
Hay muchísimas canciones que podría poner aquí, pero sin ser la más maravillosa, ni la que más recuerdos nos puede traer, dice cosas con tanto significado... que es la que mejor expresa lo que eres para mi.
