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9 sept 2011

Hace 7 años...


Hace hoy 7 años fue un día largo, muy largo.

Como siempre en aquellos exámenes, jugabas con el tiempo a tu antojo. La única hora obligatoria era la de las 10, hora del examen práctico, después… horas de angustia, de últimos repasos, de miradas perdidas, de cansancio que se iba acumulando.

Acabé el examen práctico y me fui a un aula a darle una nueva vuelta de tuerca a los apuntes, tanto que se me hizo tarde hasta para comer un bocata en la cafetería.

El problema de los exámenes orales, es que no te puedes hacer una idea exacta de a qué hora te tocará, puesto que los que van antes que tú pueden acabar en un santiamén, por no saber lo que les preguntan o bien pueden extenderse durante un buen rato, demostrando sus amplios conocimientos de la materia. Estás, por tanto, obligado a acercarte por la sala de torturas, con antelación suficiente para que no te coja el toro.

Fui de los últimos, por no decir el último. Me crucé con un compañero en la puerta al patíbulo, desconsolado, diciéndome lo que le habían preguntado y con esa ansiedad extraña que a uno le entra, todavía le eché un ojo a una de las preguntas que le habían formulado, puesto que en ese momento me dio la sensación de no acordarme.

Cuando entré y saqué las bolitas de los temas, me di cuenta de que ese fugaz repaso que acababa de realizar, podría haberme dado un aprobado que acabase con esa tortura que duraba ya varios años. Así fue. La misma pregunta, ya que ese tema no daba mucho más de si.

Me salió un gran examen. Cuando salí por la puerta, estaba convencido de que aprobaría.
Pasaban los días y la espera estaba convirtiendo esa sensación de esperanza, en una agonía por la incertidumbre. Lo que pensaba haber hecho tan bien, ya me daba la sensación de no haber sido completamente correcto.

Unos 10 días después, llamé a la universidad y me dijeron que sí, que ya estaban publicadas las notas. En aquella época, algo del todo incomprensible, no se publicaban las notas por internet, por lo que me cogí un autobús y me fui en busca de mi resultado.

Soy una persona tranquila, por norma general, que no se altera por estos temas, ni tampoco por otros, pero estaba nervioso.

Subiendo en el ascensor, mi estómago decidió comenzar a doler, intensamente. 

Llegué a ese pasillo, y me fui acercando a las vitrinas. Estaba sólo allí.

Siempre fui capaz de localizar en las listas a mis compañeros y a mí mismo, antes que ellos encontrasen siquiera la lista y esa vez no fue una excepción.

Allí estaba mi nombre.

Allí estaba la nota.

Allí estaba mi notable en Dcho. Financiero y Tributario II.

Allí y en aquel momento, había acabado la carrera.

Han pasado ya 7 años desde aquel examen. A estas horas, en 2004, estaba en un aula, con 400 hojas de apuntes, un código y un manojo de nervios.

No soy la misma persona y en cierto modo lo añoro. Echo de menos a aquel chico que tenía un millón de sueños y cosas por hacer. Seguramente si desde aquella aula pudiese verme a mí mismo 7 años después, habría estado contento con lo que veía….o no. He ganado cosas, pero también he perdido muchas otras.

Desde aquel asiento en la grada de mi clase, llamé a un amigo para felicitarle el cumpleaños. Hoy no lo llamaré, porque ya no está en mi vida, pero sé que es su cumpleaños y sé que aquel día, uno de los más importantes de mi vida, hice un paréntesis para felicitarle. Probablemente él no lo recuerde…

La vida está llena de momentos importantes; recordarlos, en ocasiones puede hacer que los revivamos y no desaparezcan.

2 ago 2011

La primera vez

Cuando uno rebasa la treintena, empieza a darse cuenta de que hay cosas que ya no va a hacer, o cosas que ya no será, como dice una canción de Revolver.

No obstante, la vida está llena de primeras veces y esas primeras veces suelen ser recordadas a lo largo de los años, aquí van unos cuantos ejemplos.

EL PRIMER DÍA DE COLE
Yo tenía 5 años, por lo que era uno de los mayores de la clase. Corría septiembre del año 1984 y recuerdo a una niña con un jersey que tenía dibujado el arco iris y a otra que lloraba y lloraba sin cesar. Aquella niña del arco iris, me iba a acompañar todos los años de mi vida hasta COU, 13 años, casi nada. Después de eso, nos hemos visto 2 veces.

EL PRIMER DÍA DE INSTITUTO
Uno ya es un poco más mayor y tiene otra perspectiva de las cosas. Recuerdo mucho caos y muchos adolescentes que buscaban ansiosos la clase que les había tocado. Un mundo nuevo, sintiéndote adulto e independiente, con muchas cosas que aprender.

EL PRIMER DÍA DE UNIVERSIDAD
La expectación que tenías el primer día de instituto, no es comparable con la del primer día en la universidad. No eres consciente de lo mucho que va a cambiar tu vida y sobre todo, de que esos cambios no tienen vuelta atrás. Lo que comienza en ese momento te cambia de tal modo que no vuelves a ser la misma persona que eras cuando entraste. Recuerdo aquella espera en los pasillos, viendo como se empezaban a hacer grupillos de chic@s, algunos porque se conocían y otros porque se empezaban a conocer.

EL PRIMER DÍA DE TRABAJO
Recuerdo la ansiedad por hacerlo bien, por aprender rápido y no sentirme dependiente de nadie, si no totalmente autosuficiente. El primer día fue un rollo, igual que el segundo, el tercero, etc, pero con el tiempo las cosas cambian y uno se siente de otro modo, de un modo diferente a ese primer día, en el que parece no saber nada e ir a un ritmo diferente del resto de la gente.

EL PRIMER BESO
Recuerdo los nervios que tenía y la incertidumbre sobre si lanzarme o no. Me lancé, fue intenso y un gusanillo recorrió mi cuerpo de un extremo al otro.

LA PRIMERA VEZ...
La primera vez… un desastre. Frustración, desencanto, desilusión y muchos otros adjetivos negativos. Afortunadamente las cosas mejoraron a partir de la segunda.

EL PRIMER VIAJE SOLO EN COCHE
Yo me saqué tarde el carnet de conducir, con 25 años. Recuerdo la primera vez que conduje mi coche solo, en un viaje de una hora. Mi música (creo que sonaba Coldplay), la ventanilla abierta (era verano) y la carretera por delante. Muy especial.

LA PRIMERA VEZ EN AVIÓN
Estaba emocionado y nervioso, tenía una gran expectación e intentaba no perderme ni un solo detalle. La conclusión es que me encanta volar.

Existen muchas más primeras veces, supongo que algún día haré una segunda parte de esta entrada.


Como no encuentro una versión decente del vídeo en youtube, aquí dejo la letra de la canción de Revolver

TODO AQUELLO QUE JAMÁS SERÉ

Tengo más por esconder que por mostrar
y una colección completa de “lo sientos”.

Mil perdones pegados a momentos
y unos cuantos “dame otra oportunidad”.

También tengo mis fantasmas con cadenas
y me arañan con violencia el corazón.

Mientras pierdo por completo la razón,
cuando corro por el puerto oliendo a brea.

Tengo dos perros pequeños, dos parejas de tortugas,
dos hijos y solo una mujer
que me da lo necesario
para llevar como pueda
todo aquello que ya sé que no seré,
todo aquello que jamás seré.
Todo aquello que ya sé...

Mis complejos son rabos de lagartija
que los corto y me vuelven a crecer,
tanto más que las angustias ordinarias
por el peso y por beber o no beber.

Hice de la timidez mi compañera,
y de la vergüenza senda de mis pies.

Con el miedo la pasta de mis huesos
y de espátula el alma de mi piel.

Tengo dos perros pequeños,
dos parejas de tortugas,
dos hijos y solo una mujer
que me da lo necesario
para llevar como pueda
todo aquello que ya sé que no seré,
todo aquello que jamás seré.
Todo aquello que ya sé...

No consigo terminar lo que hubo un día que empecé
aunque espero terminarlo cada día.

El pasado ya se ha ido
y el mañana es hoy
pero yo sigo aquí...

Tengo dos perros pequeños,
dos parejas de tortugas,
dos hijos y solo una mujer
que me da lo necesario para llevar como pueda
todo aquello que ya sé que no seré,
todo aquello que jamás seré.
Todo aquello que ya sé...

1 jun 2011

Junio

Llega Junio, se acerca el verano...

Soy más de primavera o de otoño, pero el verano me encanta y la verdad es que ya lo echo de menos.

Por unas cosas o por otras, todavía no he ido a la playa y ese rumor del mar me llama desde hace unas semanas... cómo lo echo de menos!

Me gustan las tardes largas, con sus anocheceres cálidos, poca ropa y cielo estrellado... ya están aquí.

En otras épocas, que quedan atrás en el tiempo, cuando llegaba junio saltábamos de alegría porque llegaban las vacaciones. Las vacaciones de verano, cuando eres un niño.... no son ninguna tontería, son algo grande, nos trasforma, nos hace vivir cosas que nunca olvidaremos. Esos tres meses, son más importantes que los nueve restantes.

Cuando llegas a la universidad, junio se convierte en un mes infernal, una reválida en la que demostrar lo útil que ha sido el año,lo que has trabajado y, sin duda, en junio, de lo más que te acuerdas es de... septiembre.

Cuando entras en el mundo laboral... junio... es un mes más. Ya no hay vacaciones eternas, ya no hay exámenes (o los hay, pero a diario). Deseas tener tus semanas de vacaciones, pero junio deja de ser lo que era.

Todavía veo las vacaciones lejanas, pero estoy deseando poder quedarme en la playa, mientras veo la puesta de sol desde la orilla, sus últimos brillos sobre la ría y el vacío que va quedando poco a poco en la arena. Para mi, eso es paz, es relajación, es lo que me reactiva....falta poco.

Llega Junio, llega el verano, llegan los recuerdos de otros veranos...

La foto no es mía... pero es Vigo

1 feb 2011

Febrero

Comienza Febrero, un mes que siempre ha sido especial para mí.

Es un mes especial porque es el mes de mi cumpleaños (esto ha sido siempre así…) y eso hace que lo vea de otro modo. Supongo que a todo el mundo le pasa lo mismo.

El año pasado no lo llevé mal, hace 2 fue un poco peor, ya que era el cambio a los 30 y me costó un poco. Este año… pues vuelve a hacerme menos gracia, me da la sensación de los años pares pesan más.

Espero que ese fin de semana pueda escaparme por ahí y disfrutar de un poco de desconexión, me vendrá bien.

Cuando estaba en la universidad, Febrero era un mes de exámenes, los que calibraban cómo iba el curso a mitad de camino. Después de febrero empezaba la cuenta atrás hacia el verano, hacia fin de curso, con una pequeña parada en la semana santa.

También es el mes de los carnavales, aunque a veces caen en Marzo, como este año. A mí nunca me ha gustado demasiado disfrazarme, sin embargo el año pasado volví a hacerlo después de muchos años y me lo pasé genial. Espero repetir este año.

Y poco más por el momento. Se me hace raro escribir una entrada tan corta, será que me hago mayor….

Mi última novedad a la guitarra es esta... Me encanta Revolver.

31 oct 2010

Los viejos tiempos

Esta noche nos hemos reencontrado los viejos amigos de la universidad, unos cuantos años después. A algunos no los veía desde hace 7 u 8 años, a otros no tanto, unos meses o un par de años.

Hemos estado en la casa de uno de ellos, como en los viejos tiempos, con unas copas y muchas risas. Por momentos parecía que no había pasado el tiempo y que aquellos chicos con millones de ilusiones y de cosas por hacer, apenas habían cambiado. Por momentos ha sido mágico.

La vida nos ha ido cambiando o nosotros hemos ido cambiando con la vida. Hay dos bodas para el años que viene y me imagino que tampoco tardarán mucho en llegar los niños. Pero lo mejor de todo, es que nos veíamos a los ojos y es como si nos hubiésemos visto ayer.

Ha sido una noche lluviosa, pero mágica, llena de propósitos de no dejar pasar tanto tiempo hasta la próxima vez.

Forman parte de mi vida y yo de la suya y tenemos un pasado en común que comienza muchos años atrás.

Hoy tengo una extraña sensación de nostalgía, que en esta ocasión no me hace sentir triste, sino afortunado por revivir momentos como los de ayer.

Por muchas cosas, esos años universitarios fueron los mejores años de mi vida, no está mal que de vez en cuando pueda darme el gustazo de recordarlo junto a la gente que también compartió muchos de esos momentos.