Esta noche nos hemos reencontrado los viejos amigos de la universidad, unos cuantos años después. A algunos no los veía desde hace 7 u 8 años, a otros no tanto, unos meses o un par de años.
Hemos estado en la casa de uno de ellos, como en los viejos tiempos, con unas copas y muchas risas. Por momentos parecía que no había pasado el tiempo y que aquellos chicos con millones de ilusiones y de cosas por hacer, apenas habían cambiado. Por momentos ha sido mágico.
La vida nos ha ido cambiando o nosotros hemos ido cambiando con la vida. Hay dos bodas para el años que viene y me imagino que tampoco tardarán mucho en llegar los niños. Pero lo mejor de todo, es que nos veíamos a los ojos y es como si nos hubiésemos visto ayer.
Ha sido una noche lluviosa, pero mágica, llena de propósitos de no dejar pasar tanto tiempo hasta la próxima vez.
Forman parte de mi vida y yo de la suya y tenemos un pasado en común que comienza muchos años atrás.
Hoy tengo una extraña sensación de nostalgía, que en esta ocasión no me hace sentir triste, sino afortunado por revivir momentos como los de ayer.
Por muchas cosas, esos años universitarios fueron los mejores años de mi vida, no está mal que de vez en cuando pueda darme el gustazo de recordarlo junto a la gente que también compartió muchos de esos momentos.
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31 oct 2010
10 sept 2010
Hábitos de lectura
Me gusta leer, desde siempre. Creo que el primer libro que me enganchó siendo un crío fue “La isla del tesoro”, que a pesar de ser “gordo” me enganchó e hizo que mis miedos a tantas páginas fuesen desapareciendo conforme iba leyendo. Por aquel entonces debía tener 12 o 13 años.
Hasta que empecé a trabajar, me leía uno o dos libros al mes, pero después la cosa cayó en picado y acabar un libro se prolongaba durante meses. No podía dedicarle tanto tiempo y leía un poco cada día, o cada dos días, o cada semana…
Este verano ha sido diferente. Me he leído el final del segundo libro de Millenium y el tercero entero en apenas dos semanas. Me ha enganchado muchísimo y me lo he devorado enterito… un poco en la playa, un poco en casa… un poco en todas partes. Me ha encantado volver a tener esa sensación.
De todos modos el motivo de esta entrada no es contar mis gustos literarios, eso, si se tercia lo haré en un futuro, ya que no sé si le interesa a alguien. El motivo de esta entrada es para contaros en dónde se encuentra uno de mis lugares “favorito” para leer.
Me encanta leer en el baño, sí, lo reconozco. En mi anterior casa tenía incluso un revistero, ahora simplemente tengo unas cuantas revistas por ahí y el libro con el que esté en ese momento.
Los que me conocen, ya lo saben, porque ha sido así desde siempre. Me parece que es desperdiciar el tiempo ir al baño sin nada a lo que echar un ojo mientras tanto.
Es algo que hacía ya de crío. Me llevaba los apuntes al baño para seguir estudiando allí, así iba alternando sitios. En la universidad igual… y no era el único.
A algunos les sorprenderá, pero yo no le veo nada de malo, al contrario, estoy muy orgulloso de aprovechar mi tiempo, en lugar de estar mirando al aire. Al fin y al cabo, lo importante es que la gente lea... no?
Hasta que empecé a trabajar, me leía uno o dos libros al mes, pero después la cosa cayó en picado y acabar un libro se prolongaba durante meses. No podía dedicarle tanto tiempo y leía un poco cada día, o cada dos días, o cada semana…
Este verano ha sido diferente. Me he leído el final del segundo libro de Millenium y el tercero entero en apenas dos semanas. Me ha enganchado muchísimo y me lo he devorado enterito… un poco en la playa, un poco en casa… un poco en todas partes. Me ha encantado volver a tener esa sensación.
De todos modos el motivo de esta entrada no es contar mis gustos literarios, eso, si se tercia lo haré en un futuro, ya que no sé si le interesa a alguien. El motivo de esta entrada es para contaros en dónde se encuentra uno de mis lugares “favorito” para leer.
Me encanta leer en el baño, sí, lo reconozco. En mi anterior casa tenía incluso un revistero, ahora simplemente tengo unas cuantas revistas por ahí y el libro con el que esté en ese momento.
Los que me conocen, ya lo saben, porque ha sido así desde siempre. Me parece que es desperdiciar el tiempo ir al baño sin nada a lo que echar un ojo mientras tanto.
Es algo que hacía ya de crío. Me llevaba los apuntes al baño para seguir estudiando allí, así iba alternando sitios. En la universidad igual… y no era el único.
A algunos les sorprenderá, pero yo no le veo nada de malo, al contrario, estoy muy orgulloso de aprovechar mi tiempo, en lugar de estar mirando al aire. Al fin y al cabo, lo importante es que la gente lea... no?
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