Hasta que empecé a trabajar, me leía uno o dos libros al mes, pero después la cosa cayó en picado y acabar un libro se prolongaba durante meses. No podía dedicarle tanto tiempo y leía un poco cada día, o cada dos días, o cada semana…
Este verano ha sido diferente. Me he leído el final del segundo libro de Millenium y el tercero entero en apenas dos semanas. Me ha enganchado muchísimo y me lo he devorado enterito… un poco en la playa, un poco en casa… un poco en todas partes. Me ha encantado volver a tener esa sensación.
De todos modos el motivo de esta entrada no es contar mis gustos literarios, eso, si se tercia lo haré en un futuro, ya que no sé si le interesa a alguien. El motivo de esta entrada es para contaros en dónde se encuentra uno de mis lugares “favorito” para leer.
Me encanta leer en el baño, sí, lo reconozco. En mi anterior casa tenía incluso un revistero, ahora simplemente tengo unas cuantas revistas por ahí y el libro con el que esté en ese momento.
Los que me conocen, ya lo saben, porque ha sido así desde siempre. Me parece que es desperdiciar el tiempo ir al baño sin nada a lo que echar un ojo mientras tanto.
Es algo que hacía ya de crío. Me llevaba los apuntes al baño para seguir estudiando allí, así iba alternando sitios. En la universidad igual… y no era el único.
A algunos les sorprenderá, pero yo no le veo nada de malo, al contrario, estoy muy orgulloso de aprovechar mi tiempo, en lugar de estar mirando al aire. Al fin y al cabo, lo importante es que la gente lea... no?