24 ago 2010

Se acaba

Se acaba lo bueno, se va el veranito, se acaba la playa, el buen tiempo, el calorcito, las terrazas…

Como ya he dicho en otras entradas, me encanta el verano. No es mi estación favorita, pero me encanta el buen tiempo.

Primero se acaban las vacaciones, después llegan los días grises, cómo ayer. Después los días se hacen más cortos y cuando te das cuenta estás en septiembre, que para mí es el mes más triste del año, el más melancólico y más deprimente (ya haré una entrada al respecto).

El caso es que se nos va el verano y para muestra un botón. El pasado viernes fui por la tarde a la playa y estaba nublado. Aproveché para hacer la típica foto en la arena con mi nombre…

El sábado más de lo mismo, un día caluroso y soleado y a media tarde llegaron las nubes. A recoger la toalla y de vuelta a casa.

La semana pasada fui a correr al salir de trabajar y entre una cosa y otra, cuando llegué a casa no eran ni las 10 y ya era noche.

No me puedo quejar, ya que ha sido un verano increíble en cuanto a lo climatológico en Galicia, pero uno se acostumbra a lo bueno… y no quiere que se acabe.

Os dejo unas fotos de mi playita. En dónde he pasado tardes y tardes y que tanto me apasiona.

17 ago 2010

La arena nos hace iguales

Tirado en la toalla, después de salir de un buen baño, secándome al sol con los ojos cerrados y mientras escucho el sonido de las olas al morir en la arena, las múltiples conversaciones de aquellos que están en la cercanía de mi trozo de arena y mientras noto cómo mi piel se va calentando poco a poco, mientras saboreo la sal que ha quedado en mis labios… sin duda uno de mis momentos favoritos.

Mientras disfruto de estos momentos tan especiales, me incorporo en la toalla y veo alrededor. Es una playa más grande que a la que suelo ir, hay bastante gente, se nota que es sábado y mucha de ella está paseando por la orilla, conversando sobre lo humano y lo divino y sobre vete tú a saber qué.

Viendo a toda esa gente, caminando por la orilla o bien tirados en su toalla, caigo en que todos son iguales. Todos somos iguales.

En bañador o bikini, no hay diferencias entre nosotros, más que las físicas.

Se entremezclan abogados con parados, médicos con panaderos, notarios con mecánicos, estudiantes con profesores… pero a simple vista no se distinguen, todos somos iguales.

Me gusta que la playa nos iguale, elimine las diferencias sociales y nos deje a todos al mismo nivel. Después cada uno se pondrá su ropa de calle, se irá en su coche, que alguno será muy caro, otro será de decimoquinta mano; volverán a sus casas, unas de alquiler, otras serán unos tremendos chalets con 15 baños; unos cenarán en casa las sobras de la comida de mediodía, otros se irán a cenar a un lujoso restaurante costero, pero en la arena… todos somos iguales.

Si en la playa cobrasen entrada, todo sería distinto. Las habría exclusivas, con un precio prohibitivo para que sólo las clases pudientes entrasen. Las habría low cost, para aquellos que buscan el paquete económico y las habría gratuitas, en dónde se refrescaría el pueblo llano o aquellos que no tienen recursos… afortunadamente las cosas no son así y todos, absolutamente todos, tenemos derecho a bañarnos, a nadar, a tostarnos al sol o disfrutar de la lectura debajo de una sombrilla, sin pensar en nuestra condición social, sin darnos cuenta de si el que está al lado leyendo el periódico es un dentista o un desempleado, sin que nadie sea más que nadie, sin que unos estén por encima de otros.

Qué mundo tan distinto sería aquel en el que todos tuviésemos que ir desnudos, sin que por nuestra forma de vestir o por el tipo de prendas que usásemos, nos etiquetaran. Nuestra vestimenta nos clasifica, muestra al exterior mucho de nuestra personalidad, de nuestros gustos, de nuestro trabajo, de nuestras posibilidades económicas… desnudos, eso no existiría. Por eso la playa es un lugar especial, en el cual nos despojamos de muchas de nuestras etiquetas y nos diluimos entre el resto de la gente.

Me gusta la playa, me encanta, allí en dónde todos somos iguales.

12 ago 2010

Ya estoy de vuelta

Estoy, pero como si no estuviese... como cuesta...

Han sido dos semanas tremendas, en lo que al clima se refiere. Estoy negro, pero negro de verdad. Los pliegues de entre los dedos son blancos y el contraste es espectacular.

Mucha playa, mucha, mucha... muchos largos en el mar, mucha lectura (ya estoy por la mitad del último de Stieg Larsson), musiquita, paseos, en definitiva... mucho "desestrés". He cargado pilas, me he relajado y la vuelta está siendo aceptable... aunque no querría... porque se está tan bien de vacaciones....

El caso es que quería haber escrito alguna cosilla, pero la verdad es que llegado el momento, no me apetecía ponerme al ordenador.

Me encanta el verano, me encantan las noches de terraza, la ducha de después de la playa, el helado a media tarde, secarme al sol, nadar, nadar y nadar... me encanta el verano.

Este verano además está siendo realmente estupendo en cuanto al clima, ya que no recuerdo de uno tan soleado durante tanto tiempo seguido en Galicia, qué gozada. Lo único malo es que con la vuelta al trabajo, parece que ya se acaba... pero no.. agotaré los fines de semana de buen tiempo, mientras los haya, no quiero que se me vaya este bronceado tan duramente conseguido...

Mi mente vacacional ya maduró un par de entradas mientras vegetaba en la toalla al sol, que espero publicar en breve. Mientras tanto... qué dura es la vuelta.

27 jul 2010

Me las piro

Al fin, después de una larga espera, llega el momento. Me voy de vacaciones….playa, sol, descanso, dormirrr, y sobre todo, relajarme y desestresarme. Lo necesito.
Este año llego saturado, física y mentalmente y aunque no tengo grandes planes, ni grandes viajes, espero disfrutar de estos días y revitalizarme.

Es posible que incluso actualice más el blog de lo que lo hago normalmente, ya que en el día a día, entre trabajo y más cosas, no me apetece ponerme delante del ordenador para escribir, sólo a veces. Así que espero incrementar el número de entradas e incluso dejar algún pensamiento guardado para cuando se me agoten las ideas.
Espero que todos podáis tener vuestros días de asueto, bien sea en compañía de amigos, amores o familiares, lo que vosotros queráis, yo me voy con mi toalla a la playa a desconectar del mundo.

Bicos pa tod@s

20 jul 2010

Yo te doy cremita, tú me das cremita

La pasada semana fui a la playa dos días y fui sólo. Me encanta la playa, me gusta tanto que no me importa ir sólo si tengo un hueco. Me relaja, del agua a la toalla, de la toalla al agua. Un poquito de música, un poquito de lectura y en un par de horas estoy como nuevo, totalmente reactivado.

Fuero dos días de bastante calor y pegando fuerte el sol y claro, hay que protegerse, así que me extendí la correspondiente dosis de crema por mi cuerpo serrano, para evitar quemarme y pasarlo mal, pero este fue un objetivo conseguido a medias, me explico:

Todo mi cuerpo adquirió un precioso tono moreno, un colorcillo, tampoco me puse negro, pero bien, no está mal el tono conseguido. Solo hay un pequeño problema, me quemé. Pero no me quemé de manera uniforme, sino que sólo me quemé en la parte media de la espalda y es que… es muy difícil darse crema a uno mismo en esa zona.

A ver… por los hombros y parte superior de la espalda, con un esfuerzo se puede conseguir. En la zona lumbar, pues también, a poco que uno sea mínimamente hábil. Pero hay una zona, la zona dorsal, creo que se llama, a la que es difícil llegar. No sé si es que tengo unos brazos muy cortos, una espalda muy ancha o que soy poco flexible, pero el caso es que ahí no llego… y me quemé.

El otro día, mientras hablaba con una amiga, salió el tema de conversación y ella me preguntó inocentemente por qué no le había pedido a alguien que me echase crema…

…. A QUIÉN???

Pensadlo bien… si se lo pido a una chica, probablemente ella piense “vaya salido que intenta ligar conmigo y quiere que le sobe”, si se lo pido a un chico, imaginaos lo que pensará… con lo cual las opciones se quedan en:

A.- ME QUEMO

B.- NO ME DOY LA VUELTA EN TODA LA TARDE

Y es que estamos muy influenciados por la sociedad, hay unos clichés tan establecidos, que algo tan normal como ayudar a alguien en una situación en la que lo necesita, pero que requiere de contacto físico, conlleva la duda de las oscuras intenciones que puede haber detrás.

Yo mismo me sentiría raro si un chico viniese y me pidiese que le untase con crema, y desconcertado si fuese una chica… sin embargo… tan raro es??? No debiera, pero es así.

A mi ya se me pasó el enrojecimiento de mi zona dorsal y creo que sin demasiadas consecuencias, pero la próxima vez que vaya a la playa… supongo que me encontraré en la misma situación y me acordaré de mi amiga.

Saludos

13 jul 2010

Fotos


Me gustan las fotos, evidentemente las bonitas, claro está. Las fotos que tienen una historia detrás, ya sea por lo que muestran, por lo que dejan intuir o aquellas que precisamente son bonitas por lo que no enseñan.
El caso es que hace tiempo que andaba rondando en mi mente la idea de comprarme una cámara, para explotar esa faceta de mi, escondida en algún lugar de mi mente y ayer, después de muchas comparaciones y consejos, me decidí a comprar una cámara réflex.
Al llegar a casa hice las fotos de prueba de rigor y el resultado me gusta, lo que pasa es que tiene más botones que la cabina de un avión y me va a costar sacarle el partido que puede dar.
He estado buscando en la red y también me ha asesorado un amigo que controla del tema, con el cual quedaré estos días para unas clases prácticas. Confío en que en breve pueda ilustrar mis entradas con alguna foto de cosecha propia.
Y ahora, sobre todo en las, ya cercanas, vacaciones, iré acompañado de mi cámara a todos sitios, como un niño con un juguete nuevo. Intentaré aprovechar la luz, el color, los paisajes y las expresiones más curiosas que vea e inmortalizarlas con mi nuevo aparatejo.
Ya os iré contando mis progresos.

8 jul 2010

Días raros

¿Por qué hay días raros en los que cualquier cosas a la que nunca le prestas atención, ese día te molesta? Y te molesta tanto, que no eres capaz de sacártela de la cabeza. Buscas argumentos para poder darte la razón a ti mismo sobre la importancia de la cosa en cuestión, pero lo cierto es que no las hay, no hay para tanto.

Y es que las sensaciones son muy jodidas, una vez que entran en tu cabeza, no sabes cómo quitártelas y olvidar.

Todo esto viene porque estoy enfadado con alguien. Si lo pienso bien, no se trata de que me haya hecho algo concreto, no es que lo que a mi me ha parecido mal sea lo suficientemente importante como para un enfado, sin embargo algo me ha molestado y si lo pienso bien, es una chorrada.

Esto me lleva a varias reflexiones, que son las que me están dando vueltas en la cabeza:

.- ¿Me ha molestado sólo esto que ha pasado y es una chorrada o se trata de la punta del iceberg y la gota que ha colmado el vaso? Es posible, ya que han venido pasando cositas, que una a una no son importantes, pero la suma crea una bola de nieve muy grande.

.- ¿Estoy rebuscando en dónde no hay para encontrar un motivo que realmente me enfade y me distancie de esa persona?

La verdad es que le doy vueltas a todo esto y lo mire por donde lo mire salgo perdiendo. No me gusta sentirme así, ni sentir estas cosas y mucho menos comerme la cabeza con chorradas, sin embargo aquí estoy.

El problema es que la persona en cuestión lo nota, se extraña, me pregunta y realmente no sé qué decir. Parezco un niño caprichoso y en cierto modo me parece que es así. Soy una persona muy sincera y en este caso no sabría explicar con un mínimo de coherencia lo que me pasa. ¿He cedido durante demasiado tiempo?, ¿Se han ido acumulando las chinas en el zapato y ahora me molestan?

Hay días raros y más con este calor.


La canción es... porque me apetece y me encanta... ("el amor es un misterio y que importa sólo a dos")