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28 oct 2011

A 1.000 centímetros


Me encantan los viernes, es algo que ya he comentado en alguna que otra entrada. Sus tardes tienen algo de especial y si son tardes de otoño o de primavera, mucho más.

Si el final de una tarde de viernes, viene acompañado de una sesión de cine, o de una charla de café con amigos, un paseo por la orilla del mar o un concierto de alguien que te gusta mucho, la tarde deja de ser simplemente especial, para convertirse en inolvidable.

Hace hoy una semana, me senté en mi butaca de la segunda fila del Teatro Caixanova de Vigo a eso de las ocho y veinte de la tarde. Faltaban apenas unos minutos para que a 10 metros de mí, estuviese Carlos Goñi, para que a solo 1.000 centímetros tocase su guitarra y sonase su voz.

No soy un mitómano, la verdad. Puedo cruzarme por la calle con un famoso y, mientras todo el mundo se gira y comenta, yo lo veo y sigo a lo mío. Pocas personas pueden fascinarme hasta el punto de provocar cambios en mi comportamiento. El viernes pasado estaba tranquilo, como siempre, como siempre desde hace mucho tiempo en cualquier evento al que acuda.

En el escenario apenas había una caja de estilo árabes y un par de sillas, dos o tres guitarras y unos micrófonos. Un atril bajo que sostenía el peso de un libreto de canciones de Revólver, de tantas canciones que uno no sabe con cuál quedarse.

Goñi fue puntual, apenas pasaban unos minutos de las 20.30 y allí estaba él, saludando, recordando que “hace tiempo que no nos vemos las caras”. Había salido entre el humo que soltaron durante unos minutos para crear una atmósfera especial. No era necesario, esa atmósfera la creó Carlos en cuanto sonaron los primeros acordes de su guitarra.

Había leído y me habían contado que no es cercano, que incluso llega a ser borde, no lo sé, pero sí que es distante, educado y amable, pero en la distancia. Es muy profesional, muy perfeccionista y se nota que le gusta lo que hace, se nota que la música es su vida.

Me gustó el estilo del concierto, acústico, sin nada más que sus guitarras y el acordeón de Cuco Pérez en algunas canciones. Me gustó que no hubiese nada programado, sino que las canciones fuesen surgiendo, algo que él dejó claro cuando comenzó el espectáculo, que las canciones irían surgiendo.

Como ya he dicho, estaba tranquilo, pero en la segunda canción… se me puso un nudo en el estómago. “Esta noche tengo más de lo normal”… reconozco que me emocioné. Los ojos se me humedecieron, ya que esa canción me traslada muchos años en el tiempo y me recuerda a una persona que ya no está, que hace muchos años que no está. No fue la única canción que me tocó la fibra...

Entre canción y canción, mientras pasaba las páginas del libreto que tenía delante, nos hablaba, nos contaba cosas, incluso bromeaba.

Nos habló de que su padre dejó a su familia cuando él era pequeño, para buscar una oportunidad mejor en Venezuela, pero su fracaso provocó que no regresase y que no volviesen a verle.

Nos habló de su hijo, de 22 años, que ha tenido que emigrar, para poder buscar un trabajo en la vida. Nos habló de la emigración, de la que tanto sabemos los gallegos y de la inmigración. De lo hipócritas que somos y de la poca memora que tenemos. De cómo nos trataron a nosotros y de cómo tratamos nosotros a los demás.

Nos habló de su madre, de su abuela, de su mundo… Nos explicó el significado de algunas de sus canciones y así, una tras otra, viejas y nuevas, se fueron sucediendo durante la noche.

Faro de Lisboa, San Pedro, Eldorado, El peligro, Fuera de lugar, Esperando mi tren…. Me faltó “El roce de tu piel”, “Calle mayor” o “Los surcos de tu espalda”, pero en general todos vibramos con el recital, acompañando con nuestras voces, cada una de esas canciones.

 

Durante 2 horas y media no pensé en los problemas, en el trabajo o en las cosas que estaban fuera del teatro, durante más de 2 horas, sólo disfruté y sentí, consiguiendo salir renovado, una vez finalizó todo.

Se notaba que el público era fiel, que estaba entregado y Carlos supo reconocerlo, dando lo mejor de sí mismo, de principio a fin.

Lo único que lamentar es la mala educación de los de siempre, que no paran de hacer fotos, molestando con sus flashes a los artistas y también a los que estamos disfrutando del espectáculo. Da igual que se les llame la atención, su falta de respeto es tan absoluta que les da igual si molestan o no. La tecnología nos ha traído muchísimas cosas buenas, pero también la demostración de que hay gente que no sabe comportarse en sociedad.

Antes de cada canción, nos explicaba su sentido, o nos contaba una anecdota y daba paso a las primeras notas con un "y esta canción, hace así...". El vídeo que os dejo, por su forma de hablar, por su forma de explicar, es fiel reflejo de cómo es Carlos Goñi, de cómo fue la tarde del viernes pasado, de como se ha hecho un hueco para siempre, dentro de la cajita de mis recuerdos.. Simplemente darle las gracias.



27 abr 2011

Gritar

Porque a veces las cosas no son fáciles...
Porque a veces las cosas no son claras...
Porque no siempre se puede lo que se quiere y se quiere lo que se puede...
Porque no siempre llevas a la práctica toda la teoría que tan bien sabes...
Porque hay cosas que no se pueden controlar...

Por la suma de muchas cosas y la resta de otras... estoy triste, apagado, melancólico, superado, aborrecido, frustrado, enfadado, desanimado, agotado, desilusionado, saturado y un poco perdido.

Siento la suma de todo esto y ninguna cosa en concreto, lo siento todo y nada a la vez.

Es increíble darse cuenta de lo que pueden cambiar las cosas de un día a otro y la gran montaña rusa emocional que uno puede sentir de una semana a otra....

Para aquellos que me conocéis, tranquilos, simplemente es un desahogo... un grito en papel, sabeis que yo... siempre puedo con todo.

30 dic 2010

Sueños

Hay gente que no recuerda sus sueños, yo a veces sí. Esta noche he soñado, mucho, intensamente.

Lo que a mí me ocurre sí que tengo la certeza de que le ocurra a los demás y es que los sueños son capaces de afectar a mi estado de ánimo, cuando son intensos, cuando son tan nítidos que los vives como si fuesen realidad.

He soñado que se moría un familiar cercano y esa mañana me levantaba fatal, con mucha angustia. He soñado que tenía un accidente y me he levantado conmocionado y asustado. He soñado que me enamoraba de una persona y esa mañana, me levantaba pensando en ella de otra forma. He tenido sueños X y me he levantado excitado… y así con muchas cosas.

Es cierto que a media mañana, esas sensaciones se van olvidando, se van difuminando y lo que en un principio me alteraba, poco a poco desaparece por completo, incluso llegando a olvidarlo.

Esta noche he soñado con él, con ese amigo que durante muchos años camina a tu lado, ese amigo que por algún motivo desconocido, se va alejando, pero muy poco a poco. Es tan sutil ese alejamiento que no lo percibes de inmediato, pero llega un día que duele y eres consciente de que lleva doliendo más tiempo del que te imaginabas.

Hace un año que se acabó nuestra relación, un año y unas semanas. Hoy he soñado con él y me he levantado con una sensación extraña.

Se acabó, por muchas cosas, por muchos desencuentros, por muchas sensaciones, por muchos malos gestos, porque se desgastó nuestra relación. Hace un año dije basta. Al principio fue duro, me dolió, pero aguanté. Con el paso del tiempo, a pesar de recordar toda esa vida con tristeza y nostalgia, me di cuenta de que estaría mejor así y lo sigo pensando. No había solución posible, ni tampoco voluntad por solucionarlo.

Hoy soñé que estaba tomando algo en una terraza y de repente le veía al lado, hablando por teléfono, le habían dado una gran noticia y estaba eufórico, tanto que se podía oír perfectamente lo que decía.

Mis sensaciones eran contradictorias, por una parte me sentía incómodo de estar allí. Otra parte de mí, viendo su alegría, quería levantarse y felicitarlo. Finalmente fue lo que hice. El caso es que fue bonito, nos miramos, nos alegramos, nos sentimos cercanos como si el tiempo no hubiese pasado, como si nos echásemos de menos.

Soñar algo así, es una putada. Sueñas con la persona que era, aquella que fuiste perdiendo con el paso del tiempo, aquella a la que echabas de menos. No sueñas con la persona que “rompiste” hace un año, que ya no era así. Pero… soñar esto, hace que te levantes desconcertado, porque falta algo en tu vida y ese algo….solo está en tus sueños.

8 jul 2010

Días raros

¿Por qué hay días raros en los que cualquier cosas a la que nunca le prestas atención, ese día te molesta? Y te molesta tanto, que no eres capaz de sacártela de la cabeza. Buscas argumentos para poder darte la razón a ti mismo sobre la importancia de la cosa en cuestión, pero lo cierto es que no las hay, no hay para tanto.

Y es que las sensaciones son muy jodidas, una vez que entran en tu cabeza, no sabes cómo quitártelas y olvidar.

Todo esto viene porque estoy enfadado con alguien. Si lo pienso bien, no se trata de que me haya hecho algo concreto, no es que lo que a mi me ha parecido mal sea lo suficientemente importante como para un enfado, sin embargo algo me ha molestado y si lo pienso bien, es una chorrada.

Esto me lleva a varias reflexiones, que son las que me están dando vueltas en la cabeza:

.- ¿Me ha molestado sólo esto que ha pasado y es una chorrada o se trata de la punta del iceberg y la gota que ha colmado el vaso? Es posible, ya que han venido pasando cositas, que una a una no son importantes, pero la suma crea una bola de nieve muy grande.

.- ¿Estoy rebuscando en dónde no hay para encontrar un motivo que realmente me enfade y me distancie de esa persona?

La verdad es que le doy vueltas a todo esto y lo mire por donde lo mire salgo perdiendo. No me gusta sentirme así, ni sentir estas cosas y mucho menos comerme la cabeza con chorradas, sin embargo aquí estoy.

El problema es que la persona en cuestión lo nota, se extraña, me pregunta y realmente no sé qué decir. Parezco un niño caprichoso y en cierto modo me parece que es así. Soy una persona muy sincera y en este caso no sabría explicar con un mínimo de coherencia lo que me pasa. ¿He cedido durante demasiado tiempo?, ¿Se han ido acumulando las chinas en el zapato y ahora me molestan?

Hay días raros y más con este calor.


La canción es... porque me apetece y me encanta... ("el amor es un misterio y que importa sólo a dos")



30 nov 2009

Aromas

No creo que sea una persona muy sensitiva, al menos no de manera especial, sin embargo hay algo que me marca profundamente a pesar de mi rinitis (no diagnosticada oficialmente), y eso son los olores.

Hay olores claramente identificados, como son los de las comidas, los de los perfumes, el olor natural de nuestra piel...

Es realmente increíble como un aroma puede evocar vivencias del pasado, épocas determinadas de nuestra vida, lugares...

A mi realmente me ocurre y me parece increíble. He vivido lo que es encontrarme con una persona y al oler su perfume, viajar en el tiempo a más de 10 años atrás, recordando claramente una tarde en una cuidad distinta, las sensaciones vividas en un período tan lejano, etc, cosas que no estaban presentes en mi mente desde hacía años y el elemento causante es un aroma, un olor, no una conversación o una imagen.

Es cierto que también nos pasa con algunas canciones, que claramente asociamos a un momento de nuestras vidas, sobretodo a los veranos("Vivir sin aire" verano '94; "these days" y "vulnerable" verano '95; "corazón partío" verano '98; ... y mil más).

De todas formas, ni una canción, ni una foto, provoca en mi las sensaciones que provoca un olor determinado, realmente me siento transportado por unos instantes a ese recuerdo y casi me siento como aquella persona que lo vivió.

También pasa con épocas del año, es más, acaba de pasarme hace tan sólo unos días, cuando al salir del trabajo, con las primeras tardes de frío, sentí claramente el olor a Navidad y ese momento es especial. No había pensado en ello, los días pasan, entre trabajo, clases y cosas varias uno no se da ni cuenta de en qué momento vive y sin embargo, en ese preciso momento, cuando entró en mis pulmones el fresco de la tarde, automáticamente sentí la Navidad, pensé en ella, como si ese aroma me la trajese directamente a mi mente, porque así fue. De golpe pasaron por mi mente imágenes de balcones adornados con luces de colores, gente sentada alrededor de una mesa con un montón de comida y dulces, gorros de papa noel, centros comerciales abarrotados, bufandas y gorros de lana... en apenas unos segundos, como quien copia en un pendrive los archivos de un ordenador, pasó por mi mente todo eso, la verdad es que me sigue sorprendiendo año a año.

También me pasa en primavera, con las primeros atardeceres cálidos. De repente una tarde, casi sin avisar, hueles el verano, hueles como se acerca, como sientes el aroma del mar, de las terrazas, de las noches calurosas, es realmente mágico.

No se si es algo que le pasa al resto de la gente, al menos se que hay una persona que lo vive como yo, que también comparte eso de "huele a navidad", que también siente la cercanía del otoño, cuando en los últimos días de agosto aparece una tarde fresquita que te obliga a ponerte una chaqueta, el otro día cuando sentí ese olor navideño, sabía que en algún otro lugar también había una persona ensanchando sus pulmones y dejandose llevar por sensaciones entrañables.