Qué dificil es encontrar el camino a seguir en la vida.
Cuando somos crios, unos más y unos menos, tenemos la cabeza llena de ilusiones, mil proyectos, muchas opciones que escoger y, poco a poco, vas eligiendo unas y descartando otras. Eso supone que te equivoques a veces y que otras veces la jugada te salga bien.
El caso es que es complicado acertar siempre y tendemos a valorar postivamente sólo aquello que nos sale como queremos, tirando a la basura lo que no nos ha sido útil.
Yo creo que es una equivocación, puesto que todas esas experiencias son las que nos hacen ser como somos, las buenas y las malas.
Por eso en estos momentos, desde mi ventana, me acuerdo de las personas que estan en esa etapa de transición, a medio camino entre su vida pasada y su vida futura.
Esa gente, tan cercana a mi, que solo tiene claro lo de la vida pasada, porque la vida futura es una incognita. Gente que está luchando por cambiar el rumbo y encontrar el camino a un puerto mejor.
Recuerdo perfectamente los momentos de incertidumbre, de no saber qué va a ser de tu vida, de querer conseguir metas, pero no saber cómo alcanzarlas. Por eso os envío mi ánimo y toda la suerte del mundo para que consigáis lo que os proponéis.
Qué duras son unas oposiciones, qué duro es sufrir el desgaste diario, sin saber cómo va a salir todo. Será esta vez la buena? Será suficiente por fin? Conseguiré de una vez por todas ese resultado que me va a dar tanta tranquilidad? Ánimo, mucho ánimo!!!
Sea cuál sea el resultado, valorad siempre el esfuerzo que habéis hecho, eso tiene que permanecer en vosotros, tanto si aprobáis, como si no hay suerte. El desgaste, la tensión, los nervios, las dudas.. todo eso suma en vosotros, os enriquece como personas para afrontar los distintos retos de la vida. A pesar de que estas palabras no os sirvan de nada cuando no se aprueba, creedme que así es.
La vida está llena de rutas distintas, hay muchas opciones que seguir y es importante saberlo. No se acaba el mundo en ninguna de ellas, por mucho que deseemos alcanzar ciertas metas, es importante valorar que hay muchas otras por ahí perdidas, aunque no seamos capaces de verlas en un día de niebla. Ánimo con cada nuevo reto que os planteeis, ánimo para los que entran a trabajar en una nueva empresa, ánimo para los que deciden hacer un curso y formarse, ánimo para los que afrontan etapas de exámenes, ánimo para todos vosotros, al final seguro que espera la recompensa, sea del color que sea.
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17 sept 2009
7 may 2009
Sueños rotos
Aunque parezca que lo que voy a escribir son los lamentos que emanan del alma por ver el tiempo transcurrir, en este caso no se trata de eso. Son reflexiones profundas, quizás amargas, pero no suponen caer en la dejadez, en la rutina, en el darse por vencido. Al menos no lo son conscientemente.
Estoy en un momento en el que creo que puedo hablar con mayor perspectiva, hay un camino por delante, pero también hay un camino recorrido. En estos momentos, cuando la vida va pasando día a día, hora a hora, me doy cuenta de que ya no hay tantas cosas nuevas por descubrir, hay muchas, cierto, pero ya no tantas como había tiempo atrás.
Recuerdo con nostalgia aquellos atardeceres de viernes, cuando la gente se echaba a la calle, cuando todo parecía cobrar vida de golpe, como preparándose para el comienzo de algo, lo distintas que eran aquellas tardes de las del resto de la semana... En aquellas tardes, lejanas ya, había un mundo por construír, ibas sembrando las semillas de la planta de la vida y lo mejor, es que todo estaba por construír, no había límites, sólo los que uno se iba marcando.
No sabes qué va a ser de tu vida, pero esa incertidumbre tiene algo de mágico, de ilusionante y lo mejor de todo es que disfrutas andando el camino, porque no hay meta a la vista.
El tiempo va pasando, vas dejando atrás encrucijadas y escogiendo tu camino, tomando decisiones, obrando en consecuencia y claro, en ciertos casos ya no hay vuelta atrás. No vuelve a haber un día más en tu vida en el que tienes 20 años y quieres ser abogado, mientras preparas un examen de dcho. comunitario, mientras sueñas con defender delante de un jurado una causa penal, ahora hay muchas cosas que ya no vas a hacer. Seguro que todo el mundo pensaría que esta es una visión pesimista de la vida, yo no la escribo con esa intención, solamente constato que hay cosas que ya se que no voy a hacer, cosas que por los caminos que he escogido, no puedo ya llegar a conseguir. Lo asumo, sin duda. Quedan todavía muchas otras que sí podré lograr.
No obstante, viendo la vida pasar, reconozco que me duele, que tengo cierta sensación de pérdida, de no abarcar todo aquello que quisiera.
Intentas seguir el camino correcto, ser fiel a tí mismo y a pesar de todo, no siempre recoges el fruto que tan bien has sembrado, que tan bien has regado, que tan bien has mimado, simplemente no está.
No siempre recibes el mismo trato de los que te rodean, como el que tú das a los demás.
No siempre recibes la confianza que otorgas.
No siempre contagias la misma ilusión que tú sientes.
No siempre te quieren de la misma manera que tu quieres.
No siempre te aman, de la misma manera que tu lo haces.
Si veo hacia atrás, probablemente esta sea la persona en la que me quería convertir, fiel a si misma, con la cabeza alta, sincera, respetuosa, tolerante, objetiva, humilde, sin embargo, el mundo que me rodea no es acorde a todo esto. Quizás me centré demasiado en cómo quería ser como persona, en que tipo de ser humano quería convertirme, que no me dí cuenta de que también el entorno es importante.
Siento nostalgia, sí, de aquellos tiempos en los que estaba todo por hacer, de los miedos que se sentían al ver hacia el futuro, porque aquellos miedos me hacían sentir muy vivo, hacían que disfrutase de cada momento que estaba viviendo.
La felicidad no es la meta, sin duda la felicidad es el camino. El mío lo era, un camino lleno de obstáculos, pero nítido. Lo disfrutaba muchísimo, porque no se había muerto ninguna de las plantas que estaba regando, todas iban creciendo, unas mejor otras peor, pero todas iban creciendo. Ahora se me ha muerto alguna, ¡Quien mucho abarca...!
Se me han escapado de las manos algunas de las cosas más importantes que tenía, unas más tangibles y otras más etéreas, cosas reales y sensaciones, dá igual, el caso es que algunas de esas plantas han desaparecido del jardín. Y parece muy dificil sembrar otra vez, porque hay ciertas cosas que sólo tienen razón de ser en un momento de la vida. Sólo hay un primer amor, sólo hay un primer beso, sólo hay un primer concierto, sólo hay una primera impresión....
Dentro de 10 años (espero que haya muchos años más), tendré más perspectiva que la que tengo ahora y seguro que valoro las cosas de forma distinta, pero hoy, con la claridad de la madrugada, tal y como siempre me gustó reflexionar, veo que la realidad que me toca vivir en este momento no me gusta, no la quiero, no me gusta renunciar a nada y me veo obligado a hacerlo.
Hay personas a las que tengo que dejar pasar, que sigan su camino, hay cosas que sé que jamás seré, hay cosas que sé que jamás conseguiré.... y no me gusta que se me rompan los sueños.
Estoy en un momento en el que creo que puedo hablar con mayor perspectiva, hay un camino por delante, pero también hay un camino recorrido. En estos momentos, cuando la vida va pasando día a día, hora a hora, me doy cuenta de que ya no hay tantas cosas nuevas por descubrir, hay muchas, cierto, pero ya no tantas como había tiempo atrás.
Recuerdo con nostalgia aquellos atardeceres de viernes, cuando la gente se echaba a la calle, cuando todo parecía cobrar vida de golpe, como preparándose para el comienzo de algo, lo distintas que eran aquellas tardes de las del resto de la semana... En aquellas tardes, lejanas ya, había un mundo por construír, ibas sembrando las semillas de la planta de la vida y lo mejor, es que todo estaba por construír, no había límites, sólo los que uno se iba marcando.
No sabes qué va a ser de tu vida, pero esa incertidumbre tiene algo de mágico, de ilusionante y lo mejor de todo es que disfrutas andando el camino, porque no hay meta a la vista.
El tiempo va pasando, vas dejando atrás encrucijadas y escogiendo tu camino, tomando decisiones, obrando en consecuencia y claro, en ciertos casos ya no hay vuelta atrás. No vuelve a haber un día más en tu vida en el que tienes 20 años y quieres ser abogado, mientras preparas un examen de dcho. comunitario, mientras sueñas con defender delante de un jurado una causa penal, ahora hay muchas cosas que ya no vas a hacer. Seguro que todo el mundo pensaría que esta es una visión pesimista de la vida, yo no la escribo con esa intención, solamente constato que hay cosas que ya se que no voy a hacer, cosas que por los caminos que he escogido, no puedo ya llegar a conseguir. Lo asumo, sin duda. Quedan todavía muchas otras que sí podré lograr.
No obstante, viendo la vida pasar, reconozco que me duele, que tengo cierta sensación de pérdida, de no abarcar todo aquello que quisiera.
Intentas seguir el camino correcto, ser fiel a tí mismo y a pesar de todo, no siempre recoges el fruto que tan bien has sembrado, que tan bien has regado, que tan bien has mimado, simplemente no está.
No siempre recibes el mismo trato de los que te rodean, como el que tú das a los demás.
No siempre recibes la confianza que otorgas.
No siempre contagias la misma ilusión que tú sientes.
No siempre te quieren de la misma manera que tu quieres.
No siempre te aman, de la misma manera que tu lo haces.
Si veo hacia atrás, probablemente esta sea la persona en la que me quería convertir, fiel a si misma, con la cabeza alta, sincera, respetuosa, tolerante, objetiva, humilde, sin embargo, el mundo que me rodea no es acorde a todo esto. Quizás me centré demasiado en cómo quería ser como persona, en que tipo de ser humano quería convertirme, que no me dí cuenta de que también el entorno es importante.
Siento nostalgia, sí, de aquellos tiempos en los que estaba todo por hacer, de los miedos que se sentían al ver hacia el futuro, porque aquellos miedos me hacían sentir muy vivo, hacían que disfrutase de cada momento que estaba viviendo.
La felicidad no es la meta, sin duda la felicidad es el camino. El mío lo era, un camino lleno de obstáculos, pero nítido. Lo disfrutaba muchísimo, porque no se había muerto ninguna de las plantas que estaba regando, todas iban creciendo, unas mejor otras peor, pero todas iban creciendo. Ahora se me ha muerto alguna, ¡Quien mucho abarca...!
Se me han escapado de las manos algunas de las cosas más importantes que tenía, unas más tangibles y otras más etéreas, cosas reales y sensaciones, dá igual, el caso es que algunas de esas plantas han desaparecido del jardín. Y parece muy dificil sembrar otra vez, porque hay ciertas cosas que sólo tienen razón de ser en un momento de la vida. Sólo hay un primer amor, sólo hay un primer beso, sólo hay un primer concierto, sólo hay una primera impresión....
Dentro de 10 años (espero que haya muchos años más), tendré más perspectiva que la que tengo ahora y seguro que valoro las cosas de forma distinta, pero hoy, con la claridad de la madrugada, tal y como siempre me gustó reflexionar, veo que la realidad que me toca vivir en este momento no me gusta, no la quiero, no me gusta renunciar a nada y me veo obligado a hacerlo.
Hay personas a las que tengo que dejar pasar, que sigan su camino, hay cosas que sé que jamás seré, hay cosas que sé que jamás conseguiré.... y no me gusta que se me rompan los sueños.
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