No voy a poner excusas, no sería lógico cuando mañana hará tres meses que no publico una entrada... lamentable.
Sigo leyendo, en la medida de lo posible, a todos los que sigo desde hace tiempo, pero he estado muy liado en los últimos tiempos y también, en ocasiones, la falta de inspiración y la pereza, han hecho de las suyas.
Han sido tres meses de ajetreo laboral, viviendo una inestabilidad que, a estas alturas, ha acabado por convertirme en un espectro profesional, con poca motivación y pocas ganas de levantarme cada día para comenzar la jornada laboral.
Fuera del trabajo, bastante lío también. Bien por actividades en las que uno se mete, bien por líos afectivos o familiares... y todo acaba cansando, de un modo u otro, todo acaba cansando y dando ganas de desconectar.
Este fin de semana pasado he estado en Frankfurt, de turisteo y lo cierto es que me ha encantado (espero poner fotos en breve). Me ha servido para desconectar, para oxigenarme y afrontar estas semanas previas a las vacaciones. He cogido impulso y una de las muestras es que estoy aquí, delante de la pantalla, escribiendo una entrada... mucho tiempo después.
No haré promesas, ni propósitos, para que pasar por aquí se convierta en una obligación, porque lo cierto es que nunca quise que esta ventana fuese eso, una obligación.
Nunca ha sido este, un blog de muchísimos visitantes, pero supongo que algunos de los frecuentes, habrá dejado de pasar por aquí, cansados de que no hubiese novedades. Espero que los que todavía paséis, os alegréis de mi vuelta.
See you soon.
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12 jul 2012
20 dic 2010
Joyas callejeras
Siempre me ha gustado la música, siempre me ha gustado la expresión de sentimientos a través de una canción, de una letra, de una carta de amor o simplemente de una melodía. Me gusta dejarme atrapar por los sonidos que me rodean cuando estoy en un lugar mágico y hace bien poco he podido disfrutar de uno de esos momentos que guardas en un rinconcito de ti y no olvidas jamás.
Mientras pienso qué escribir sobre Roma, os dejo esta pequeña joya que me encontré un soleado domingo de noviembre, caminando por las calles de la ciudad eterna. Mientras todavía resonaban en mis oídos los ecos de la Fontana di Trevi, aún maravillado por su increíble majestuosidad, justo al llegar a la Piazza della Rotonda, en dónde se muestra imponente el Panteón de Agripa, ahí, como si nada, como si no importasen las miles de personas que pasaban por delante, estaba este chico, tocando para nadie, o para todos a la vez.
Yo fui el único que se paró a verlo, a escucharlo, a grabarlo, porque esa voz tan dulce me cautivó desde el primer segundo. Cada vez que veo el vídeo, me gusta más, pero ahora no tengo la suerte de estar en ese lugar tan mágico. Ahora estoy delante de mi ordenador y sólamente mis recuerdos y mis sensaciones me transportan a tantos kilómetros de distancia.
Siempre he tenido el sueño de tocar la guitarra, desde niño. Hace un par de años decidí comprárme una con la intención de aprender, al fin. En un par de semanas, hará un año que comencé las clases, sólo una hora por semana, quizás no mucho. Ahora puedo decir, después de tantos meses, que ya toco esta canción, a la que espero sigan muchas más.
Siempre que suenen estos acordes de Scorpions y su Wind of change, recordaré al chico italiano, recordaré ese viaje y recordaré que un domingo de noviembre estuve cautivo por unos minutos, mientras el mundo seguía girando.
Mientras pienso qué escribir sobre Roma, os dejo esta pequeña joya que me encontré un soleado domingo de noviembre, caminando por las calles de la ciudad eterna. Mientras todavía resonaban en mis oídos los ecos de la Fontana di Trevi, aún maravillado por su increíble majestuosidad, justo al llegar a la Piazza della Rotonda, en dónde se muestra imponente el Panteón de Agripa, ahí, como si nada, como si no importasen las miles de personas que pasaban por delante, estaba este chico, tocando para nadie, o para todos a la vez.
Yo fui el único que se paró a verlo, a escucharlo, a grabarlo, porque esa voz tan dulce me cautivó desde el primer segundo. Cada vez que veo el vídeo, me gusta más, pero ahora no tengo la suerte de estar en ese lugar tan mágico. Ahora estoy delante de mi ordenador y sólamente mis recuerdos y mis sensaciones me transportan a tantos kilómetros de distancia.
Siempre he tenido el sueño de tocar la guitarra, desde niño. Hace un par de años decidí comprárme una con la intención de aprender, al fin. En un par de semanas, hará un año que comencé las clases, sólo una hora por semana, quizás no mucho. Ahora puedo decir, después de tantos meses, que ya toco esta canción, a la que espero sigan muchas más.
Siempre que suenen estos acordes de Scorpions y su Wind of change, recordaré al chico italiano, recordaré ese viaje y recordaré que un domingo de noviembre estuve cautivo por unos minutos, mientras el mundo seguía girando.
3 dic 2010
Atascado
Estoy atascado, tengo ganas de escribir sobre el viajecito a Roma, pero a la vez no sé cómo hacerlo.
Ya he escrito un borrador, pero se me ha quedado muy extenso y es que no sé cómo plantearlo, si en plan descriptivo de todo lo que vi, o bien plantear las sensaciones que tuve y sin entrar en valoraciones de lugares.
Otra opción es escribir varias entradas,una por cada sitio mágico en los que tuve la suerte de estar... no lo sé.
Y mientras tanto... sigo atascado. Es como si no me saliesen ideas de las que hablar, mientras no me quite de encima la entrada del viaje.
Tampoco os comento demasiado, estoy espeso y no aporto demasiado... será el frío...
El dueño de la blogosfera va a echarme a la calle por petardo y aburrido, lo veo venir.
Feliz puente a todo el mundo.
Esta es la canción que he empezado a aprender con la guitarra esta semana y es que mi profe es muy ochentero.... igual que el alumno.
Ya he escrito un borrador, pero se me ha quedado muy extenso y es que no sé cómo plantearlo, si en plan descriptivo de todo lo que vi, o bien plantear las sensaciones que tuve y sin entrar en valoraciones de lugares.
Otra opción es escribir varias entradas,una por cada sitio mágico en los que tuve la suerte de estar... no lo sé.
Y mientras tanto... sigo atascado. Es como si no me saliesen ideas de las que hablar, mientras no me quite de encima la entrada del viaje.
Tampoco os comento demasiado, estoy espeso y no aporto demasiado... será el frío...
El dueño de la blogosfera va a echarme a la calle por petardo y aburrido, lo veo venir.
Feliz puente a todo el mundo.
Esta es la canción que he empezado a aprender con la guitarra esta semana y es que mi profe es muy ochentero.... igual que el alumno.
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