Mostrando entradas con la etiqueta el otro lado de la cama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el otro lado de la cama. Mostrar todas las entradas

15 sept 2010

El otro lado de la cama

Tengo una teoría, que ya conoce la gente que me rodea y es que el ser humano no está creado para que duerma en la misma cama que otro. Me explico…

Para dormir, lo que se dice dormir a gusto y bien, uno necesita dormir sólo, sin duda la mejor opción. Está muy bien lo de dormir con tu pareja, o tu rollete (esto quizás no tanto, igual es mejor que se pire... no sé), incluso con algún amigo o amiga si se da la circunstancia, pero lectores… uno cuando mejor duerme es cuando duerme sólo.

Cuando uno tiene pareja, ya sea estable o temporal (en el sentido más amplio que le podamos dar a la palabra temporal), suele compartir cama con ella. En un principio sólo de vez en cuando y con el tiempo, es posible que a diario. A ver… eso está muy bien al principio, pero después… es un coñazo.

Mientras es sólo de vez en cuando, pues mira, da igual. Lo das por bueno, es diferente, es especial. Pero cuando se convierte en algo diario, o más habitual… uno se da cuenta que el mejor momento es cuando tu pareja se levanta y te deja toda la cama para ti solito.

Y es que a mí me gusta, como al que más, lo de los arrumacos y que en las noches de invierno el sueño te atrape mientras te abrazas a tu pareja, sobre todo después de pasar un buen rato, cómo no! Pero eso que es tan bonito, dura un tiempo concreto. Después cada uno llega a su cita con Morfeo y sus sueños y realmente sólo comparte con la otra persona espacio en la cama, un espacio en cierto modo reducido.

Que tu pareja se quede dormida sobre tu pecho, me parece muy tierno… durante un rato. Después el brazo se queda dormido, uno empieza a estar incómodo y es un rollo darse la vuelta y buscar una postura cómoda para dormir. Un rato está bien, pero no toda la noche, eso no es para mí. A todos nos gusta compartir cama… pero al principio, cuando realmente queremos dormir a gusto, mejor solos.

Aunque no sea nada romántico decirlo, el ser humano está hecho para dormir sólo.