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8 oct 2010

Esta noche ha cambiado mi vida

Esta noche mi vida a dado un vuelco, ya nada volverá a ser como antes.

Después de muchas dudas, de pensarlo friamente, incluso de comentarlo con la gente que me rodea, finalmente esta noche me decidí a hacer un cambio necesario en mi vida. Un cambio que días que rondaba mi cabeza. Cada mañana al levantarme venía a mi mente ese debate interior y ayer tuve la valentía suficiente.

La noche del 7 al 8 de octubre de 2010, he vuelto a poner la funda nórdica en la cama.

Y es que no soy muy friolero, esa es la verdad, pero últimamente las noches han refrescado bastante en Galicia y solo con una sábana y una colcha... he estado levantándome con un poco de frío. Así que ayer, me decidí y he dormido genial.

Sé que para muchos será una chorrada, pero ya que últimamente no tengo ni mucho tiempo, ni muchas cosas interesantes que contar, aquí os dejo la última decisión trascendental de mi vida.

Saludos y buen fin de semana a tod@s.

15 sept 2010

El otro lado de la cama

Tengo una teoría, que ya conoce la gente que me rodea y es que el ser humano no está creado para que duerma en la misma cama que otro. Me explico…

Para dormir, lo que se dice dormir a gusto y bien, uno necesita dormir sólo, sin duda la mejor opción. Está muy bien lo de dormir con tu pareja, o tu rollete (esto quizás no tanto, igual es mejor que se pire... no sé), incluso con algún amigo o amiga si se da la circunstancia, pero lectores… uno cuando mejor duerme es cuando duerme sólo.

Cuando uno tiene pareja, ya sea estable o temporal (en el sentido más amplio que le podamos dar a la palabra temporal), suele compartir cama con ella. En un principio sólo de vez en cuando y con el tiempo, es posible que a diario. A ver… eso está muy bien al principio, pero después… es un coñazo.

Mientras es sólo de vez en cuando, pues mira, da igual. Lo das por bueno, es diferente, es especial. Pero cuando se convierte en algo diario, o más habitual… uno se da cuenta que el mejor momento es cuando tu pareja se levanta y te deja toda la cama para ti solito.

Y es que a mí me gusta, como al que más, lo de los arrumacos y que en las noches de invierno el sueño te atrape mientras te abrazas a tu pareja, sobre todo después de pasar un buen rato, cómo no! Pero eso que es tan bonito, dura un tiempo concreto. Después cada uno llega a su cita con Morfeo y sus sueños y realmente sólo comparte con la otra persona espacio en la cama, un espacio en cierto modo reducido.

Que tu pareja se quede dormida sobre tu pecho, me parece muy tierno… durante un rato. Después el brazo se queda dormido, uno empieza a estar incómodo y es un rollo darse la vuelta y buscar una postura cómoda para dormir. Un rato está bien, pero no toda la noche, eso no es para mí. A todos nos gusta compartir cama… pero al principio, cuando realmente queremos dormir a gusto, mejor solos.

Aunque no sea nada romántico decirlo, el ser humano está hecho para dormir sólo.